1. Alta velocidad y rendimiento continuo
Las prensas flexográficas como la serie FLEXICON de Hontec permiten imprimir a velocidades de hasta 200 m/min, lo que las hace ideales para grandes volúmenes sin comprometer la calidad.
2. Compatible con múltiples sustratos
Desde papeles autoadhesivos hasta films plásticos (BOPP, PET, PVC) e incluso cartón ligero, la flexografía permite producir etiquetas para sectores como alimentación, cosmética, logística o farmacéutico.
3. Bajo coste operativo y de mantenimiento
Comparado con otros procesos como el offset o el digital, el coste por unidad impresa con flexografía es significativamente más bajo en tiradas medias y largas. Además, su diseño modular permite un mantenimiento más ágil y económico.
4. Integración con módulos de acabado
Gracias a plataformas como MPX o UNICON, es posible añadir procesos como serigrafía, hot stamping, troquelado, inkjet o barnizado dentro de la misma línea productiva, optimizando el flujo de trabajo y reduciendo tiempos.
5. Automatización y control inteligente
Con soluciones como el sistema Black Storm y la interfaz electrónica avanzada de Hontec, puedes controlar temperatura, registro, tensión y secado con precisión, mejorando la repetibilidad y reduciendo errores humanos.
Conclusión
La impresión flexográfica industrial no solo sigue vigente, sino que está más optimizada que nunca. Para empresas que buscan escalar su producción sin perder calidad ni control, se presenta como la mejor aliada.

